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viernes, 7 de enero de 2011

El extraño caso de don Antonio y los genes judíos

Don Antonio Arnaiz-Villena es un especialista en inmunología con un curriculum impresionante. Presidente de la Sociedad Española de Inmunología desde 1991 a 1995, jefe del Departamento de Microbiologia de la Universidad Complutense de Madrid y también de inmunología en el Hospital Doce de Octubre. Había escrito más de 300 trabajos sobre inmunología y genética de poblaciones de aves y humanos. Don Antonio era un respetado miembro de la comunidad científica, hasta que se le ocurrió publicar un trabajo científico sobre los genes judíos.
En 2001 publicó en el número 62 de la revista Human Inmunology el artículo titulado The Origin of Palestinians and Their Genetic Relatedness With Other Mediterranean Populations, en donde se llegaba a la conclusión de que el origen genético de judíos y palestinos era el mismo, por tanto sus diferencias no eran una cuestión de razas diferentes, sino que se debían a temas políticos y religiosos. El trabajo no lo firmaba el sólo, era refrendado por los especialistas Elaiwa Nagah, Carlos Silvera, Ahmed Rostom, Juan Moscoso, Eduardo Gómez-Casado, Luis, Pilar Varela Allende, y Jorge Martínez-Laso.
El artículo pasó la crítica científica de la revista y fue publicado con toda normalidad, entonces se desató el huracán y don Antonio fue retirado de la junta editorial de la revista. La editorial recibió toda clase de presiones para que lo hiciera desaparecer. Muy pronto se eliminó de la revista y se borró de sus archivos. Además, a los que había recibido la publicación se les instó a arrancar las páginas del artículo. La polémica no transcendió al público, sin embargo, en el mundo científico fue descomunal. De nada valió el apoyo que recibió. Andrew Goffey, un profesor titular en la Universidad de Middlesex, Inglaterra, señaló que "se reconoció que el artículo no había sido eliminado en la base de la evidencia científica" y añadió: “"Si Arnaiz-Villena hubiese encontrado pruebas de que los judíos eran genéticamente muy especiales, en vez de ordinarios, podemos estar seguros de que nadie se habría opuesto a las frases que utilizó en su artículo. Es muy triste". Pese a todo el artículo recibió un amplio eco durante septiembre de 2001.
A principios del año siguiente don Antonio fue acusado de malversación de fondos, nada más y nada menos que de 861.000 euros, y le cayeron encima un sin número de denuncias; compras abusivas de material, trata humillante del personal, retraso en la actividades del cuidado de la salud o llevarse material del hospital a la universidad. El inmunólogo se defendía en el diario El País con las siguientes palabras: “En la primavera pasada escribí un artículo sobre el origen de los palestinos, en el que llegaba a la conclusión de que ellos y los israelitas son lo mismo, que salió publicado en medio mundo la semana del 11 de septiembre. No sé si es casualidad, pero a partir de ahí comenzaron mis problemas. Tengo la sensación de que soy víctima de una persecución de lobby judío”.
Don Antonio perdió su trabajo en el Hospital Doce de Octubre, aunque continua en la universidad. Estos años han sido un calvario para él, no sólo por verse envuelto en tanto juicio, también para su prestigio profesional. Incluso en Internet el ejército de blogeros de siempre se dedicó a incluirlo en la lista de los mayores fraudes científicos. Todo menos entablar un debate científico.
Esta es la ciencia que tenemos, una ciencia bajo la que subyacen los intereses políticos y religiosos, en definitiva una ciencia dirigida que arrasará con quien se enfrente a lo que han establecido como verdades que todos debemos admitir.
El famoso artículo en inglés aquí.

4 comentarios:

María José dijo...

Con el Poder del Nuevo Orden y con la iglesia hemos topado...

Herel dijo...

Oye, ¿y no fueron capaces de encontrar también a un par de ex-novias o alumnas dispuestas a acusarle de violación o maltrato?
Sería la guinda.

Paco Máñez dijo...

María José, snif, a si van, sin descanso, hasta la victoria final.
Herel, no des ideas que aún son capaces de hacerlo :)

Piedra dijo...

Pero a quien se le ocurre, ¿como va a ser el pueblo elegido por el mismísimo javeh "en persona" una raza vulgar? Que clase de científico es este. ¿Es que no lee la biblia?

- Los mismos que lo crucificaron (valga la redundancia) son los que después ponen el grito en el cielo contra los creyentes y aquellos a los que ellos denominan conspiranoicos, es decir, la ciencia oficial conservadora.