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jueves, 28 de octubre de 2010

La arqueología bíblica tiene razón

En enero de 2008 se celebró un simposium en Princeton y los participantes dieron el titulo de “nada más lejos de la verdad” a los documentales de Simcha Jacobovici y James Cameron (sí, el de Terminator, Titanic y Avatar).
El Éxodo descodificado y La tumba pérdida de Jesús son dos documentales que han levantado ampollas en la red llenando páginas y páginas de discusiones. Encontré una que dura más de un año.
¿Por qué tanto lío? En el primero porque se “demuestra” que el éxodo judío existió, en el de Jesús porque dicen haber encontrado su tumba y por lo tanto no resucitó, para rizar más el rizo, que incluso tuvo un hijo al que llamó Judas.
Este sobre Jesús lo vi hace tiempo y pasé de él olímpicamente, aunque imaginé que los cristianos saltarían al negarse su resurrección y ascensión a los cielos; ahora, el del Éxodo no tiene desperdicio, es como ver un viejo documental de Erich von Däniken, está lleno de suposiciones, piezas arqueológicas sacadas de contexto, fechas metidas con calzador, traducciones retocadas y esas cosas tan serias que hacen los vendedores de misterios.
Jacobovici y Cameron son judíos y han intentado dar la razón a su religión debido a que desde hace varios años la arqueología bíblica niega la existencia del Éxodo y lo más terrible, que la Torá no es tan antigua como se dice y menos todavía la palabra de Dios.
Los “enfants terribles” son, nada más y nada menos que dos pesos pesados de la ciencia, Israel Finkelstein (director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv) y Neil Asher Silberman (arqueólogo israelí) a los que poco a poco se les han unido otros muchos especialistas. En 2001 publicaron el libro La Biblia desenterrada y posteriormente un documental con el mismo nombre donde presentaban estas conclusiones.
Basándose en pruebas arqueológicas e históricas los autores nos hacen comprender cosas tan elementales como que Abraham no pudo ir con sus camellos por el desierto hace 3.800 años porque los camellos no estaban domesticados aún, que el reino de David era un pequeño pueblecito y el imperio de Salomón ese mismo pequeño pueblecito que había crecido un palmo o que la Torá se escribió en el siglo VII a. C. porque los judíos no usaron verdaderamente la escritura hasta entonces.
Sus investigaciones han indignado a los judíos que ven peligrar sus más profundas creencias. La arqueología no ha encontrado rastros en ningún lugar de 2.000.000 de judíos vagando durante 40 años por el desierto, incluso en los lugares donde pararon y vivieron largos periodos de tiempo, los egipcios no escribieron nada de nada sobre ellos y los propios judíos detallaron en el relato nombres de lugares que existían en el siglo VII y no antes así que los peregrinos nunca pudieron conocerlos.
Para los cristianos, centrados en la figura de Jesús, o los musulmanes de Mahoma, el Pentateutico donde se describe los acontecimientos protagonizados por Moisés, no es tan importante como para los judíos, pues en él se describe su pacto con Dios, ser el pueblo elegido y la tierra prometida. Demostrar que la Torá no es más que un libro escrito en el siglo VII a. C. para unificar diversas creencias es un verdadero desastre para sus dogmas. No es extraño que en los foros se les llegue a acusar de traidores al pueblo judío e Israel, aunque oficialmente no se hayan tomado medidas contra ellos.
De momento Finkelstein ha conseguido que Wikipedia sólo le dedique unas líneas y Silbermann sea ignorado completamente, igual que otros investigadores como Ze'ev Herzog, profesor de la Universidad de Tel Aviv. Por lo menos al libro le han dedicado una fría página.
A partir de ahora los esoteristas y ocultistas lo van a tener más crudo. Por ejemplo, no hay templo de Salomón, que con suerte pudo construir algo así como una ermita, ni un inmenso tesoro que después se llevaron los templarios, ni ricas minas llenas de oro, ni arca de la alianza, ni visita de la deslumbrante reina de Saba, que como mucho era la jefa de los pastores del pueblo vecino.
Grupos como los masones también deben odiar a la arqueología bíblica, aunque muestren la mejor de sus sonrisas cuando hablan de ella. Su mítico fundador, el hijo de la viuda, no pudo trabajar en el fabuloso templo de Salomón y si lo hizo no necesitaba guardar ningún secreto como constructor pues no hacen falta secretos para levantar un pequeño santuario.
Al final lo de siempre, mitos y leyendas transformados en hechos históricos y aderezados por los grupos de poder del momento para conseguir seguidores y adeptos bajo el halo del misterio.
Os recomiendo primero ver el documental, basta teclear en Youtube “La Biblia desenterrada”, pero antes poner a calentar el microondas y haceros palomitas porque dura cuatro horas. Después leer el libro que lo podéis bajar de aquí.
El documental aporta algunos datos interesantes que no figuran en el libro publicado con anterioridad. El que más me gusta el por qué de la prohibición de comer cerdo; todo un enigma que como la magia pierde su encanto cuando te dicen el truco. Los antiguos habitantes de Canaán eran nómadas, incluso la mayoría de los nómadas actuales no comen cerdo porque es un animal problemático a la hora de llevarlo de un lugar a otro y difícil de alimentar para ellos, a no ser, claro, que sean nómadas de los actuales vestidos con una camiseta de Coca Cola. Cuando se asentaron vieron con malos ojos a los nuevos pueblos que lo consumían. Resumiendo, como un español cuando ve a un oriental comerse un perro.
Si después de mis recomendaciones te sigue interesando el tema rasca un poco por Internet, descubrirás de dónde salieron los Elohim o que Yahvé compartía su trono con una diosa.
¿Lo peor de la arqueología bíblica? Que me va a tocar pasar las viejas superproducciones de Hollywood a la sección de ficción ¡Ops! Resulta que ya lo había hecho hace años.

4 comentarios:

Trinity dijo...

Oh, oh, oh, has destrozado mis ilusiones, con tu manía de meterte con los judíos XDDDDD.
¿Que no existió el templo de Salomón, que la reina de Saba era una jefecilla pastora del pueblo de al lado, que no hubo éxodo por el desierto tal y como lo cuentan? :-)))

Sinceramente, tendré que ver el documental, porque que en un plis-plas dos arqueólogos se carguen toda una serie de creencias tan arraigadas, o me demuestran con datos inequívocos que llevan razón, o también puedo pensar que los que hacen "ficción" son ellos...y no es que no me fíe de ti, Paco, es que me parece que de todo esto se podían haber dado cuenta mucho antes ¿no? y es extraño que hasta día de hoy no lo saquen a la luz.

Besitos :*

Paco dijo...

¡Eh, eh, eh! No me meto con los judíos, pero la ciencia es la ciencia, con ella no sólo cae la Torá, también el Antiguo Testamento de cristianos y musulmanes. Estos resultados no son nuevos, desde los años 60 se vienen diciendo. Las religiones han intentado ocultarlos como sea. Los autores del libro son judíos y bien orgullosos que están de serlo. Cuando hablo de Israel no me meto con los judíos, me meto con el gobierno de la nación y si escribo sobre la religión critico a las creencias que lleva a la gente a considerarse superiores porque lo pone en un libro. Judíos ateos hay muchos.

Trinity dijo...

Jope, ya se te ha olvidado la antigua forma de reirse sin maldad del irc, lo de "XDDDDDDD".
Por supuesto, a la hoguera con todos los que se crean superiores porque lo ponga cualquier libro.

Por mí, que caigan todas las religiones, pero la ciencia no va a ser la respuesta a todo, no es cuestión tampoco de entronizarla como una "nueva" religión. El hombre sin espiritualidad, no es nada, la ciencia no es más que "otro" invento del ser humano, con sus carencias y limitaciones.

Paco dijo...

¡Ah! ¿Cómo que no me acuerdo del IRC? Mira :P
Dos besazos enormes