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miércoles, 30 de mayo de 2012

Bankia en 1931

La crisis se desencadenó por el anuncio del Creditanstalt de enormes pérdidas el 11 de mayo de 1931. Las pérdidas se debían a los malos resultados de las inversiones industriales del banco en el este europeo y a las deudas heredadas de la adquisición de otro gran banco austriaco, agravada por la retirada de sus fondos de parte de los inversores norteamericanos y británicos (principales extranjeros).

La quiebra del Creditanstalt en mayo de 1931 puso en duda la capacidad de Austria de pagar sus créditos internacionales y obligó al gobierno a buscar desesperadamente ayuda financiera internacional.

Tanto Alemania como Francia trataron de aprovechar la situación para controlar a Austria.
Alemania, que había recibido información del gobierno austriaco sobre la crisis inminente en abril, ofreció inmediatamente un crédito que resultó ser insuficiente para las necesidades de los austriacos. Tras lograr un crédito de 100 millones de chelines de un banco suizo, los ataques financieros al Banco Nacional forzaron al gobierno a solicitar un segundo crédito, que el banco suizo indicó se debía lograr mediante en los mercados internacionales, en los que la influencia francesa fue determinante para frustrar las políticas alemanas.

A comienzos de junio el Banco de Francia se comprometió a prestar la mitad de los 150 millones de chelines solicitados por los austriacos, a condición (16 de junio de 1931) que el gobierno austriaco abandonase sus planes de unión aduanera con Alemania, garantizase las deudas del banco y pusiese la dirección de las finanzas austriacas bajo el control la Sociedad de Naciones. El gobierno austriaco rechazó las condiciones y dimitió.

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