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viernes, 11 de febrero de 2011

La leyenda del ajedrez en Alandalus; eso, que es una leyenda

Tras la caída del Imperio Romano la Península Ibérica se transformó en un caos de impresión, como el resto de Europa. Cuando nos ponemos a ser europeos lo somos del todo, no faltaba más. Los visigodos, antiguos aliados de los romanos, se habían instalado tras luchar contra todo quisqui. Uno de sus reyes, Suintila, unificó los diferentes reinos bajo lo que conocemos como Hispania visigoda. Cuando los visigodos estaban tan tranquilos en sus propias guerras y asesinándose sin parar para heredar el trono, fueron invadidos en 711 por los musulmanes. Los desorganizados hispanos cayeron en menos de 10 años (se ve que eso de la desorganización debe ser genético).

A partir de ahí se forjo la leyenda de Alandalus (al-Ándalus como se dice ahora), según la cual los moros eran el no va más de la cultura y la sabiduría y los cristianos un atajo de brutos de impresión. En realidad este concepto es moderno, viene de cuando a los intelectuales del siglo XIX les dio por la moda de exaltar la idea romántica de la sabiduría mora exagerándola notablemente.

Para empezar arrasaron todo lo que encontraron a su paso. Los restos de la cultura romana fueron pasto del Islam, las iglesias transformadas en mezquitas, los documentos quemados, los frailes y monjes perseguidos, torturados y muertos. Ni que decir de las persecuciones que sufrieron las religiones originales que aún persistían, los practicantes de lo oculto (Shir) sólo tienen un castigo en el Islam: la muerte.

En la historia de la humanidad jamás ha existido una invasión pacífica. Basta recordar al terrible Almanzor, degollando a los zamoranos, masacrando a los barceloneses o arrasando monasterios e iglesias. El estar invadidos no permite precisamente que tu cultura crezca, por eso era superior la musulmana, sin embargo, desde que se igualaron las fuerzas, en buena parte gracias a las tropas llegadas de Europa, los cristianos demostrarían ser más avanzados. Ya se sabe, cuando dos culturas se enfrentan vence la más desarrollada.

Ese mito de la cultura superior incluye el ajedrez. En el siglo XIX se dijo haber encontrado el ajedrez más viejo de Europa y era musulmán, el famoso ajedrez de Saint Dennis en Francia, la prueba es que las figuras tenían símbolos musulmanes en sus bases; pues resulta que son griegos. Además el juego incluía una figura femenina, algo impensable para la cultura musulmana que tiene prohibido no sólo las representaciones humanas, también las animales. Los juegos musulmanes hallados después en lugar de dama usaban la figura llamada firzán. Realmente los cristianos fueron los grandes aficionados al ajedrez. La primera constancia que tenemos de la afición en Europa es del obispo Damiani, riñendo y castigando a uno de su diócesis en 1061 por perder el tiempo jugando.

En aquella lejana Edad Media los caballeros debían entrenarse para ser más peligrosos que un samurai. En las películas no nos cuentan que, junto al entrenamiento bélico y los ejercicios de la caza y deportes ecuestres, también estaba el mental, consistente en meditaciones, lecturas (la Biblia en especial) y el obligatorio ajedrez, no sólo como un modo de aprender estrategia, también una forma en que el maestro veía el carácter del alumno y le enseñaba a dominarlo.

La leyenda europea más antigua del ajedrez es cristiana, se trata del “jaque mate pastor”, cuando un rey fue desafiado por un pastor que le gano en cuatro jugadas. Se ha intentado quitar protagonismo a Alfonso X el sabio diciendo que sus escritos dedicados al ajedrez eran traducciones de escritos musulmanes, aunque en realidad es una recopilación que incluía los estudios judíos. Por cierto, las piezas actuales fueron creadas por el mítico rey sabio.

Conforme los cristianos reconquistaron el territorio la tortilla se fue dando la vuelta, al dominar las sociedades entonces ellos fueron los cultos y los moros los decadentes. El ajedrez no fue una excepción y brilló como nunca tras terminar la reconquista en 1492. Sólo 5 años más tarde apareció en Salamanca el libro más famoso jamás escrito sobre el tema, se trata de Repetición de amores y arte de ajedrez, obra de Luis Ramírez de Lucena. No os sorprendáis de la primera parte del título, en realidad son dos libros publicados juntos y el hombre se ve que además de ajedrecista era un estudiante de Salamanca bastante marchoso, que le dedicó las andaduras de los universitarios de la época a una hermosa dama amiga suya.

El trabajo de este hombre resulta tan sorprendente y avanzado que todos quieren que sea de los suyos, los judíos que un judío converso y los musulmanes que un musulmán renegado. Lo único cierto es que por sus apellidos no se puede saber nada de nada, lo demás es hacer cabalas para arrimar el ascua a su sardina. En su libro escribía sobre los principales planteamientos que aún se usan hoy en día.

Durante los 781 años que duró la invasión es indudable que realizaron avances, sólo faltaba que hubieran retrocedido, pero han sido tan exagerados posteriormente que se llega a decir que fue una época similar al posterior Renacimiento. Otro día escribiré sobre la agricultura, la medicina, la arquitectura y más supuestos superavances que cuando los comparas con los realizados en las tierras que no habían ocupado te das cuenta que eran simples humanos en plena Edad Media.

5 comentarios:

Piedra dijo...

Hubo una invasión, por supuesto, pero los moros conquistaron mas con la razón que con la fuerza.
La gente se les unía porque prefería ser explotados por un amo mas complaciente y que ademas les permitía mantener su religión y sus costumbres, cosa que los cristianos no hicieron. (Capitulaciones de Santa Fé 1492, como caso mas sangrante). Los cristianos, nos guste o no reconocerlo no eran ni los mas avanzados ni los mas cultos, ni los mejores reyes para el pueblo.
Durante la invasión francesa pasó algo similar, habría sido hasta bueno para España que los gabachos hubieran conseguido conquistarnos, porque estaban a años luz delante nuestra.
Menos orgullo patrio, que los de abajo no tenemos un amo mejor que otro, todos los amos son, solo eso, pero algunos menos malos.

María José dijo...

Me ha gustado muco el artículo, Paco. Yo daba por hecho que el ajedrez era de ellos,...que sorpresón¡ :-)))

Paco Máñez dijo...

La invasión fue a base de o te sometes y me pagas impuestos o te arrasamos, cosa que hicieron sin dudarlo, por eso los pueblos no luchaban contra un invasor mejor preparado y armado. Nada de usando la razón y dando más libertades que el señor del lugar visigodo, simplemente les dijeron que podrían continuar con sus costumbres si pagaban.
Eso durante la invasión. En los años siguientes pasó de todo, pero por lo general donde entraban los musulmanes al final o eras musulmán o a pasarlo fatal, fueras cristiano o judío. Imponerse no sólo fue algo de los cristianos.
Lo de la cultura escribiré más adelante, es otro mito. Sobre los franceses sería cosa de otra entrada.

Piedra dijo...

A la historia me remito,
En 1492 vivían y convivían en Granada Judios, Moros y cristianos, llegaron los INVASORES del norte y arrasaron tanto la ciudad como su civilización.
Los judios fueron expulsados y los moros, tres cuartas de lo mismo, incumpliendo las capitulaciones firmadas en Santa Fe donde se garantizaba la libertad de culto y credo para todos los habitantes del reino.

Las tierras se dividieron en grandes extensiones que fueron entregadas al los nobles que contribuyeron en la conquista, siendo el principio del caciquismo que después existiría en Andalucía a la vez que parte de la riqueza de los nobles catalanes.

Paco Máñez dijo...

Pues eso, que eran tan brutos los unos como los otros :)